LA HEBILLA DEL CINTURÓN

En esta ocasión hablaremos acerca de una de las partes más importantes de un cinturón, la hebilla. No en todos los cinturones la hebilla es la protagonista del diseño pero siempre debemos asegurarnos que sea de calidad y no porque se rompa, cosa poco probable, sino porque se deteriore o pierda su acabado en poco tiempo o con un mínimo uso. Como en todo, las hebillas tienen una variedad en cuanto a calidades y no siempre el consumidor puede valorar ciertos aspectos de esa calidad pues una hebilla puede estar bien acabada y sin embargo no estar bien fundida, en ese caso la pieza puede tener vicios internos que no se aprecian a la vista pero que pueden llegar a provocar que la pieza se rompa.

Aunque suelen ser metálicas, también las hay sintéticas que se utilizan principalmente en la industria de la confección como por ejemplo en gabardinas. Se fabrican en varios tipos de metales: Zamack (es una aleación), latón, hierro, acero etc., pero la más común son las de fundición de Zamack por su buen comportamiento, su apariencia, su durabilidad y por su relación calidad precio. Pero sin duda cuando hablamos de una hebilla de gran calidad tenemos que hablar de una hebilla de latón. Las hebillas de latón suelen ir marcadas con la frase Solid Brass en algún sitio del trasero de la pieza para que podamos saber que se trata de una hebilla de calidad latón porque de otra manera seria complicado saberlo si no eres un experto.

La apariencia de calidad viene determinada por el acabado final que se le da a la pieza y es que este es el proceso más delicado que una hebilla tiene en su construcción pues un acabado inadecuado da al traste con una buena hebilla de latón o al contrario. Los acabados y los colores son muy numerosos pero lo principal es el pulido de la pieza y la calidad del baño, independientemente del color y según que acabado, la hebilla debe ir protegida con un tratamiento final de lacado que proteja el baño de la hebilla del ambiente puesto que hay una serie de baños como pueda ser el baño de plata o el oro viejo que por sus propiedades pueden sufrir oxidación. También es recomendable revisar la hebilla y asegurarse que no tiene ninguna rebaba metálica que podría arañar y estropear para siempre un buen cinturón.

Para terminar esta breve introducción al mundo de las hebillas para cinturón, daremos algunos consejos que ayuden a conservar adecuadamente y por largo tiempo tan singular pieza.

• Nunca limpiar una hebilla con limpia metales excepto si es de acabado Níquel pues el limpia metales arranca en algunos casos el baño de la hebilla y en otros elimina su protección
• La hebilla no es un abridor de botellas, si la arañas no se puede reparar y quedaría inservible
• No golpees objetos con ella, puede ser que si tiene algún vacío interior la pieza se rompa
• Límpiala con un paño suave y húmedo para eliminar tus huellas porque las huellas de ciertas personas pueden contaminar irreversiblemente el baño de una hebilla.

Esperamos haber conseguido aportar algunos detalles curiosos acerca de esta cotidiana pero desconocida pieza que es la hebilla para cinturón.

 

Departamento de informática Gómez Villanueva.

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